La distopía de la carrera entre la liebre y la tortuga o el 12-J.

Lo reconozco. Soy competitivo. Vamos que no me gusta perder ni al mus (siendo el peor jugador del mundo… ¡ni me sé las reglas!)

Esta sinceridad me hace pensar con inicial desgana la cita electoral de Julio. Tantas Liebres, y tan bien preparadas, para en 14 días volver a engatusar a los votantes y mi partido LxE- EaL con unos medios que no llegan ni para dos rondas de cañas.

¿Somos la Tortuga? Posiblemente. Tenemos un programa de transformación de Euskadi para una sociedad con reales oportunidades, abierta al futuro, integradora y benéfica para la misma.

De igual modo, contamos con un equipo de gente tan común como cualquiera, pero con una brillantez desinteresada y un proyecto de Lehendakaritza para un futuro Euskadi libre, justo y sin carnet preferencial para unos pocos. Queremos un Euskadi sin tanta bandera y con mucha más justicia y, además, viendo el desafortunado careto de los otros y otras aspirantes, contamos con un candidato joven y guapo, un poco hipocondríaco, pero con una nobleza de corazón que le otorga confianza.

Frente a las Liebres, mi entrañable Tortuga terminará como en la fábula, ganado la carrera porque no busca lo inmediato, sino un proyecto de futuro necesario, de sentido común.

Jope, mi Tortuga se llama LxE-EaL