
¿Alguien se acuerda ya del protagonismo de los balcones en la pandemia que aún vivimos?, Ello marca los balcones como elemento fundamental para un piso como vivienda.
Al hilo de ello, un o una Consejera del G.V., cuyo nombre quién sabe, pues cualquiera de ellos son grises e intercambiables, porque cuando te aprendes su nombre resulta que ya está en Petronor, el Consorcio de Aguas o en el comité de denominación del txakoli de Abando, lo que demuestra su capacidad para todo y para nada, informa al pueblo o rebaño, habiendo momentos que parece lo mismo cuando hablan, de cómo impondrá criterios en la construcción como la presencia de balconadas con un mínimo de metros cuadrados y, apúntalo amigo o amiga, un número también mínimo de metros cuadrados de cocina para favorecer la distribución de tareas entre hombre y mujer., o lo que es lo mismo “perspectiva de géneros”.
Ya de entrada, señalar que este afán tan paternalista o totalitario, según se mire, de imponer un modelo de casa está muy próximo al modelo coreano que en el Norte de dicho país impone seis tipos diferentes de corte de pelo para hombre o mujer.
Por otra parte, no entiendo cómo incrementar el espacio de una cocina puede favorecer que las labores culinarias sean asumidas por el hombre, ¿quiere acaso decir el buen consejero, o buena consejera, que los hombres, entre los que me encuentro, somos unos desorganizados que precisamos más espacio para arreglarnos? ¿o bien que la razón por la que muchos hombres no cocinamos es porque no cabemos con nuestra pareja en la cocina porque es tan pequeña como las posibilidades de comprar, incluso sin terraza, una casa por parte de un joven?
Jope, reconozco que ni con 16 metros cuadrados más, mi tortilla de patata no pasará de ser una mediocre experiencia.
El El sáb, 20 jun 2020 a las 11:09, <alexza1960@hotmail.com> escribió:
La distopía del balcón y el Gran Hermano.Gran protagonismo la de los balcones en la pasada pandemia ( alguien se acuerda ya?) Como elemento fundamental para una vivienda de pisos.Al hilo de ello, un o una Consejera del G.V. y quien sabe el nombre de cualquiera de ellos, tan grises e intercambiables, pues cuando te aprendes su nombre resulta que ya