Kaña de Kampaña. Día 2, soltar la lengua.

Mira, lo de Fidel Castro era por demás con sus inacabables discursos, pero eso de soltar la lengua con un micrófono tiene su aquel. Mola.

Esto viene a cuento porque hoy en Las Arenas ha sido el primero de los pequeños discursos que el Presi va a ir presentando.

Por supuesto, no podía ser de otro modo, también he aprovechado para dar el mío, pues si me callo reviento.

La sensación de predicar en el desierto es muy acertada, nuestro oasis Vasco es más un Sáhara para todo aquello que no sea el “¿tomamos la última?“.

Pese a tanta hipoacusia, me ha gustado el Presi, ha estado torero, templado con la muleta y muy diestro a la hora de entrar a matar y siempre con una cierta elegancia británica.

Jope, cortar la cabeza al candidato, puede esperar hasta mañana.