
Faruq, rey de Egipto, entre jugada y jugada de baccarat en los casinos europeos, dijo que, en poco tiempo, los únicos reyes que quedarían serían los de los naipes y la Reina de Inglaterra.
El campechano y bon vivant Emérito va a terminar por darle la razón.Uno que va entrando en años en peligroso slalon, entiende la tentación de cintura hacia abajo de poder caer, cual adolescente, prendado de cualquier princesa, aunque sólo de papel couché, cuarentona y resultona, pero no tanto la de tirar por la borda tu legado, imagen y prestigio por unos euros, sean cientos o millones, que ni va a llegar a disfrutar y poco le pueden aportar a su vida futura, salvo poder contar con un andador de ultimísima generación.
Jope, me cabe pensar que al final ha resultado más cazado el cazador que el elefante de Bostwana.
P.D.
Un hombre sólo es un hombre y no la Institución que representa y así, sus errores le son propios y no de la Institución que temporalmente encarna .



