Sin mascarilla. Día 80. Gracias por la plácida eternidad.

Uno lee con no disimulado orgullo, la brillante cuarta posición en un listado de la Unión Europea.

El esfuerzo de nuestros gobernantes actuales, pasados y seguro que futuros, nos permite esa destacada posición en cuanto al número de personas pobres.

Como mal cristiano, que paciencia conmigo mi Señor, se que una buena condición para entrar en el Reino de los Cielos es la pobreza.

El trabajo ingente está permitiendo que a cambio de unos, como mucho, ochenta o noventa años de estar jodido, consigamos la Gloria eterna.

Y el futuro se muestra más halagüeño. COVID, migración, crisis económica…todo ello puede permitirnos mejorar la brillante posición que ocupamos y aspirar al bronce, plata o el magnífico oro.

Hay domingos que uno se levanta y no sabe muy bien para qué.