Sin mascarilla. Día 62. De otra pasta…

Mientras espero en la campa del Loro, símbolo imponente con sus grandes casas, del Neguri más pujante, a mi chica de la Cruz Roja; término de leer el último Reverte con la batalla del Ebro como escenario de personajes que intentan matar o no morir, cada uno con su personal historia.

Jóvenes en su mayoría, algunos apenas adolescentes, terminan muriendo o mutilados o con las manos ensangrentadas.Sangre propia o del enemigo o del compañero. En muchos casos héroes, que terminan luchando no ya por una bandera o idea, sino por la solidaridad con el compañero que sufre y ríe y tiene miedo como el mismo.

Debías, entonces, tener 23 años de edad. Leyendo el libro me he dado cuenta que uno de los personajes pertenecía al batallón del que formabas parte y te he imaginado en aquel infierno donde más de 30000 jóvenes dejaron la vida.

Hoy, jóvenes del mismo país, 82 años después, protestan, queman contenedores y se muestran iracundos por el enorme sacrificio de volver a casa a las 11, llevar mascarilla en la calle y no reunirse en grupos superiores a 6 personas.

Papá, si, erais de otra pasta.

Sin mascarilla. Día 61. After you.

Estoy allí, entre el devenir de flores, familias con adolescentes que miran el móvil con aire aburrido y abuelas que con cariño retiran hojas de lápidas de próximos. Cada nicho, lápida o Panteón con una historia resumida con un nombre, unas fechas. Detrás hubo vida, amor, odio, trabajo, generosidad o egoísmo …cualquiera sabe. Es la historia de cada cual, ya solo recordada por la falsa patina del recuerdo en aquellos que compartieron su vida.

Rezo frente al panteón donde se ubican los restos de mi madre, padre y hermana, tíos, tías… Lo hago por respetar esa costumbre establecida, solo un símbolo. Ninguno de los que han sido tanto para mí reposan allí, solo quedan restos y huesos, nada de lo que significaron, hicieron o dieron.

No tengo idea de su trascendencia tras su muerte, solo creo que no se han perdido, de forma sencilla, debe ser así porque es justo, solo por eso.

Y hasta que también otros se pregunten si quedó algo de mi más allá de mi hermoso esqueleto, viviré agradecido por el milagro único que es la vida y los que fueron los míos seguirán de alguno modo también aquí por lo bueno que aprendí de ellos, por el amor que me transmitieron y por su ejemplo entero y sabio.

After you…todo.