Ésta, para mi, comienza tras el ingreso en el club de los cardiópatas que si bien me fue sorprendente tampoco era de extrañar dado mi empeño de llegar a consumir me en miles de cigarrillos, bien acompañados con huevos fritos con chorizo y toneladas de estrés por la urgencia de no perderme nada.
Volver y empezar no de cero, sino de lo que queda tras restar los adioses que tras unas semanas van deslizándose en la realidad de mi presente.
Espero encontrar serenamente lo que debe ser mi alta emocional tras el alta médica. Recuperar o no, la despreocupada forma de no tomar en serio casi nada, rendirse a los sabores de vida en el sol, ese aire de mujer, un refrescante vino blanco o la lectura admirada sobre un libro que abres con la incertidumbre de encontrar o no, quien sepa nombrar aquello que no puedes definir.
Todas las formas de vida son al fin vida y en ella siempre busco ese encuentro que me haga confiado sonreír. Esperanza.








