Il futuro e Donna, en Madrid y en cualquier sitio.

Primera, segunda y cuarta. Mujeres. Sólo la interferencia del caballero serio, soso y formal, entre las féminas que optaban al Gobierno de un Madrid tan querido como odiado, siempre hay un porcentaje de tontos irreductible.

Para mayor gozo personal, el macho alfa cerrando la clasificación y solo por delante del candidato de un proyecto que duró lo que dura un amor de verano.

Es una buena noticia que las mujeres aumenten su peso específico en este país, aportan valores propios de quién hasta ahora ha tenido las cosas aún más difícil por su género.

En mi experiencia, confío más en el criterio femenino y más me vale, pues tanto en casa, como en el trabajo, vivo inmerso en un mayoritario y amable mundo femenino donde aprendo valores y aptitudes que me ejemplifican aunque no me corrijan.

Pese a todo y tantas cosas, sí, il futuro e Donna.