Entender para aprender.

Comento a mi fiel Zuri, ser un poco excesivo en su atención, dado el hábito de no separarse de mi más allá de un metro como si se hubiera convertido en enfermero ocupado y preocupado en la recuperación de su amo.

Es una de las situaciones que me han sobrevenido tras el infarto. Este, no es una buena experiencia pero bien por mal, me ha traído ser consciente del afecto e interés de tantos próximos.

Me siento abrumado y deudor. Un estímulo añadido al deseo de vivir, es y será, el poder devolver esa empatía sentida y recibida.

Trabajar por ser mejor marido, hermano, cuñado, yerno, amigo, médico, compañero o vecino. Un reto.

Entender para aprender. Entender que amar siempre es la mejor elección. Entender como la fragilidad, el sentirse vulnerable no es debilidad. Entender que el único proyecto de futuro real es el simple trabajo del hoy. Entender como una palabra o un gesto pueden ser importantes. Entender como es hoy cuando necesitas decirle te quiero o dar o recibir ese abrazo. Entender el dolor o el miedo o la soledad del otro, como propia. Entender lo extraordinario de la oportunidad de vivir y emocionarse ante la oportunidad de un día que comienza.

Entender, aún en el dolor, para aprender.