Adiós a la Taberna La Imperial.

Mi pena de no conocer Montilla y por ello no conocer la taberna que hasta hoy regentaba con alegría y bonhomia, mi amigo Antonio P.L.

Porque hay gente a la que puedes de veras llamar amiga sin nunca haber estrechado la mano o dar un abrazo.

Compañero en dos desdichadas y divertidas empresas políticas que nunca fueron lo que dijeron y siempre dijeron lo que nunca intentaron ser. El contacto de sus videos o tweet o WhatsApp hizo que su sabiduría, gracia e ironía fueran convirtiendo en admiración y respeto la figura de Antonio entre los amigos y compañeros de partido.

Nuestro cariño ante la tristeza de tantas iniciativas y empresas a las que está pandemia se ha llevado por delante, en nefasta presunción del futuro inmediato.

Aquí y en justicia queda todo el esfuerzo, cariño y talento de Antonio para nadar contra corriente y siempre con una sonrisa.