Día 5. Las Negras.

Quizá, dado lo políticamente correcto, debiera llamarse hoy en día como Las mujeres de color y por supuesto empoderadas. Pero al margen de esto es un pueblo de belleza marinera.

Mucho turismo, sobre todo nacional, lo cual es una buena noticia y dado los precios de una simple ración de calamares a 20 euros, la recuperación económica, a costa de los bolsillos turísticos, va a ser pronto un hecho.

Son ocho años sin volver a cabo de Gata y es grato saber que pese a tanto tiempo, poco a dejado de enamorarme está mixtura de roca, sequedad, matorral muy pegado al suelo, mares de plástico y una costa abrupta con sus riscos enfrentados al mar cálido, azul de mil matices.

Un mojito al término del día relaja el pulso de la agitación sufrida al intentar plegar una de esas tiendas extensibles en dos segundos y que sólo ha cedido en su testaruda resistencia a ser recogida, al talento de mi pequeña, lo cual era fácil de prever, pues es montadora de cine y documentales y al fin y al cabo era simplemente buscar una solución de montaje.