Día 7. Las Negras.

La visita a la cala del Cuervo, adyacente a Las Negras es recomendable pero no por ello deja de sorprender como en esta, al igual que en el resto de calas, se permita su uso por los canes y el nudismo. No intento poner en igualdad ambas condiciones y si debiera inclinarme por una u otra, viendo la licita insolencia de los cuerpos y almas de quién práctica el nudismo, me quedaría siempre con los canes que en general muestran una alegría y desparpajo natatorio que complace en su observación.

Entre las simpáticas mascotas, dos malteses que por pequeños bien pudieran ser sobrinos de nuestro Zuri y al igual que el mismo, poco amantes del agua y si mucho de fisgonear por aquí y por allá.

Me acuerdo por tanto de quién en mis dos largos meses de convalecencia marcaba mis pasos del dormitorio al banco y de este a la cocina o la terraza, en una intimidad soñada por cualquier defensa sobre Messi.

Me aportaba cariño y preocupación de forma desinteresada .

Mal pagador he sido por no incorporarle a estas vacaciones de familia, pero no siempre el amo está a la altura del perro.