El esfuerzo ha tenido recompensa y así esa media hora larga de subir y bajar por el sendero para llegar a la cala de Enmedio con sus desfiladeros de clara piedra fosilizada que delimitan de forma tan bella la misma, ha merecido la pena.
Me respondieron los stent ahora que se cumplen tres meses de mi infarto lo cual ciertamente me alivió pero no sé cómo en el trayecto he perdido mi reloj de actividad y no controlo pasos, kilómetros, horas de sueño o frecuencia cardíaca ..
Bendita pérdida. Tenemos la absurda tendencia a favorecer nuestro control y servidumbre a cualquier cosa que sepan vendernos. Controlar nuestra actividad física o estar pendiente de mensajes, email o WhatsApp y todo ello con la cadena que nosotros voluntariamente nos ponemos en la muñeca, no entiendo el sentido de tanta regulación y control.
Es muy difícil ser libre hoy y ayer, no lo hagamos todavía más difícil.
Soy más yo sin mi reloj.

