Terminadas las vacaciones o mejor, los días de permiso de la cadena de producción y bien digo cadena, que todos nos imponemos o anhelamos si nos falta. Cadena que justificamos por la necesidad de comer, beber y ser acogido en una confortable cama por la noche.
Pues bien, parece que uno entra más o menos conformista cuando recuerda esos días moscosos, canosos y obsequiosos de los que puede echar mano para ilusionarse con una semanita de albedrío, libre o no.
Mi primer impulso de gastar de forma placentera esos días de nuevo en Fuerteventura queda radicalmente cercenada por la negativa de mi esposa que se niega a pasar otros siete días compartidos con la pose de exilio de Unamuno con el que escribe, aduciendo que nada me va ponerme enjuto y filósofo cuando siempre rozo la excesiva frivolidad.

Repasando posibles destinos he encontrado un súper chollo en los billetes de avión con un destino al que solo le falta la disponibilidad del regreso, entiendo que temporalmente.
El destino al parecer puede tener ciertas ventajas y así poder olvidar la dichosa pandemia mediante el uso de esa prenda de protección completa en la mujer cuyo nombre no recuerdo y en el caso del varón, con la simple laxitud de dejarse una barba que cuanto mayor más protección aporta.
Posiblemente además poder adquirir en el regreso, cuando haya una fecha de salida, un Souvenir original como un Kalashnikov al que se me puede sacar buen uso a la vuelta en esas fiestas de Nochevieja haciendo gozoso sonoros disparos no hacía la encantadora familia política mal pensado y si hacia nuestro cielo, rogando no caiga sobre nuestras cabezas.
Debiéramos una vez ya instalados, intentar una visita a las ruinas de los Budas gigantes que de forma tan acertada fueron convertidos en reales ruinas por los simpáticos muchachos de turbante y barbas para así aumentar su valor arqueológico, habiendo sido buen ejemplo para compañeros suyos en Siria con el trabajo magnífico y ruinoso sobre lo romano e imperial de aquel país.
Tal vez incluir una visita a alguna ejemplar y popular fiesta del castigo a adulteras, libre pensadores, homosexuales o simples espectadores de un partido de fútbol internacional.
Parece que al poco de preparar el viaje van saliendo nuevos alicientes que pueden hacer de este viaje tan encantador como último.
Kabul, solo ida.
