Pues si. Eso pienso. Esta ventolera del norte, sirimiri a ratos y los veintitantos grados pueden ser un chasco para quien pasea por estos bellísimos arenales, ría y acantilados de Foz en Lugo. Chasco para el turista pero anhelado deseo para tantos más allá de los páramos de Burgos asfixiados por una canícula aplastante y por momentos cruel.
No hay mejor o peor tiempo, solo tiempo en que vivir y anhelar lo que en ese momento no tenemos suele ser costumbre que nos lleva a no terminar de disfrutar gozosos del momento como irrepetible.
Convencido de ello, no encuentro mejor tiempo para disfrutar de esta costa de naufragios, barcos encallados en rocas inesperadas y un mar caprichoso que atrae y te da vida o muerte según toque.
Las gaviotas y las olas rotas rompen el silencio.
