Día 10. On holidays. Frío, frío..

Uno tararea la canción de Juan Luis Guerra mientras se baña en la gélida agua del puerto de Tazones y piensa en la absurda aventura que hizo desembarcar en estas aguas a Carlos V de Alemania que aún no era primero de España. Un mar revuelto y seguramente el miedo a no ser recibido con cariño, le llevó a una aldea de pescadores que asustados creyeron volvía el moro con galeón y sin patera.

Son 10 grados menos de la temperatura que aguarda en Benidorm a los afortunados o no turistas, casi tan caliente como aquellas aguas de la isla de Poros en Grecia en cuya costa las niñas, que aún lo eran, y yo, improvisamos nuestra mejor comedia musical » Mr. Zabala the bar is open now » en honor al excéntrico conserje del hotel de Atenas.

Puede que el mar o todo se vaya al diablo apocalíptico pero antes voy a tener tiempo hoy para tomar esas fabes. Hoy no toca salvar el planeta.

Día 9. On holidays. Paseo de Begoña.

Señoras arregladisimas en veladores elegantes que acompañan su charla con cafés de conversaciones interminables, una pareja tan joven como para no sentir otra cosa que esperanza estrellan sus bocas como espuma al mar, una pareja de músicos en la calle interpretan la música que conoces, un grupo de chicas disfrazan la despedida de su amiga mientras otros hacen lo mismo con su amigo, una pareja de ancianos de la mano caminan y parecen no moverse..

Tarde de domingo y fiesta.

Lejos se escuchan las gaitas con sonidos diferentes ..gallegos, asturianos, escoceses pero todos vienen a decir lo mismo que hay fiesta en Santa Catalina.

Me despido Gijón, de su chapote, del chorizo a la sidra, de fabes y me guardo dentro el pastel de cabracho como un último saber del recuerdo mientras apuramos el tiempo, rompiendo sidra sobre un vaso que pone a prueba mi tiento y temple.