110 escalones que bajar para después también subir y una cuesta de medio kilómetro que recuerda esas etapas alpinas del Tour que en la televisión te proporcionan un sueño irresistible. No viene al caso pero el ciclismo es para mí uno de los deportes que televisados más me inducen al sueño de Orfeo junto a la fórmula 1 y otras delicias para muchos, entre los que no me encuentro.
Todo ello para llegar a esa maravillosa playa del silencio que ha puesto en entredicho mis coronarias reparadas. Merece la pena conocer la si quiera por el bello nombre que atesora. Silencio. Bien inapreciable en nuestra Sociedad que genera ruido y barullo hasta cansar, tantas palabras voceadas con estrépito y que no dicen nada, tanto ruido y tan pocas nueces.
Mejor recordando a Neruda » me gustas cuando callas porque pareces ausente » , sentir que lo mejor dicho es lo que callamos, sin daño, sin mentira. La más pura verdad ..el silencio.

