Día 8. On holidays. La playa del silencio o del espasmo.

110 escalones que bajar para después también subir y una cuesta de medio kilómetro que recuerda esas etapas alpinas del Tour que en la televisión te proporcionan un sueño irresistible. No viene al caso pero el ciclismo es para mí uno de los deportes que televisados más me inducen al sueño de Orfeo junto a la fórmula 1 y otras delicias para muchos, entre los que no me encuentro.

Todo ello para llegar a esa maravillosa playa del silencio que ha puesto en entredicho mis coronarias reparadas. Merece la pena conocer la si quiera por el bello nombre que atesora. Silencio. Bien inapreciable en nuestra Sociedad que genera ruido y barullo hasta cansar, tantas palabras voceadas con estrépito y que no dicen nada, tanto ruido y tan pocas nueces.

Mejor recordando a Neruda » me gustas cuando callas porque pareces ausente » , sentir que lo mejor dicho es lo que callamos, sin daño, sin mentira. La más pura verdad ..el silencio.

Día 7. On holidays. Gloria Swanson.

Se quitó el albornoz de color carne y se introdujo en las no tan frías aguas de la playa de las catedrales como una star del viejo Hollywood, ajena a la vista de los miles de visitantes o la advertencia del cartel que prohibía el baño. Indiferente al pequeño mundo del resto.

Más tarde la pude ver en una de las cuevas dirigiendo al sumiso grupo que le acompañaba con el cigarrillo en la mano divina con una boquilla tan larga como el propio cigarrillo, mientras el regordete tenor tras ella cantaba o maltrataba un sole mio.

Por tercera vez la vi mientras se apuraba en subir unas rocas para acceder al otro tramo de la playa y se apoyaba para no caer sobre una joven que sorprendida termino en el agua.

Estoy convencido de haber tenido la oportunidad de ver a Gloria Swanson reencarnada en esta tarde gris de la costa de Lugo con la misma soberbia y glamour que uno puede imaginar en una antigua star del antaño Hollywood.