Ora et labora.

Así como el lema de estos frailes de Leire, también mi fiel Zuri y yo mismo, obramos de acuerdo a tal guía.Según pienso, mientras paseamos por este singular y hermoso paisaje de verde, ocre y pálido azul que nos rodea.

Zuri, es un can pero no por ello menos místico que un humano, lo es en lo suyo y a su modo, pues mayor éxtasis no puede nadie encontrar cuando le participo de mi comida y labora además como ninguno, no dejando a medias ninguna de sus funciones caninas y en especial la de acompañarme en paseos, lecturas y meditaciones.

En cuanto a mi, conservo la costumbre de orar antes de dormir, de comer o cuando de súbito me entra la gana o necesidad. Siempre en silencio, por no molestar a quien me acompañe o al propio silencio que en si ya es una oración. En lo de laborar, uno labora más por necesidad que por afecto a tal obrar, quejoso aún de la expulsion bíblica del Edén como penitencia a la pareja de la que formamos lejana rama.

En fin y ya lo dijo Jesús. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Uzue. La cebolla en capas.

Primero la Iglesia y en torno a ella la muralla y más allá las casas y con ello el comercio, las relaciones sociales y la comunicación con lo externo.

Así se establece una sociedad sólida, guardando en su capa más profunda y protegida aquello que la define y por ende conforma su alma. El espíritu, lo no negociable, la esencia que nos define y nos obliga a preservar y ceder a los que nos continúen.

Lo que nos define bien puede ser espiritual o tan de pisar tierra como la Igualdad de derechos y deberes, el respeto al otro o la libertad de pensamiento o expresión.

Sin embargo, nuestras sociedades contemporáneas centran el todo en lo económico, el ocio hacia un hedonismo individual insufrible o la completa indiferencia hacia lo común, la intransigencia vehemente hacia lo políticamente incorrecto. Aquello que nos define queda expuesto al ataque de cualquiera, inerme y por tanto en riesgo de desaparecer y con ello nuestra personal esencia

Anochece y el aire se torna frío y amenazante.