Día 19. Sin mascarilla. Evitar vivir para preservar la vida.

Me pregunto cuánto de nosotros ha desaparecido de nuestro cotidiano vivir desde Marzo.

Cuantos abrazos, besos, reuniones, ocio, encuentros profesionales, cenas de amigos, copas, economía o trabajo se han visto limitados por la obligación impuesta o la propia voluntad.

Renunciar a mucho de lo que constituye al fin y al cabo la vida, para preservar la vida, una paradoja de difícil explicación racional.

Por una parte, muchos son los que piensan que la vida es un valor vacío si está no puede ser vivida por el dolor o la enfermedad incurable o la soledad extrema en el alma o la esclavitud de una dependencia o impuesta por la fuerza de una tiranía invencible.

La probabilidad de morir en un accidente de tráfico es radicalmente superior a la de una muerte por este bicho impertinente que se ha colado en nuestras vidas y sin embargo, pocos renuncian a conducir o ser conducidos, nos limitamos, la mayoría, a usar el cinturón de seguridad reduciendo tal probabilidad.

Quizá ese sea el concepto necesario, vivir con prevención pero sin renunciar a la vida.

Sin mascarilla. Día 16. La piel de naranja.

Es el color que se me ha puesto cuando he entrado en el proceso de abandonar los servicios de Internet y telefonía con una compañía que enarbola tal color.

Tras comprobar cómo le castigan con sanciones y trabas y papeleos por el sencillo credo de cambiar de compañía, uno se da cuenta que cuando firmó hace décadas lo que creía un simple contrato comercial, en realidad vendía su pobre alma a una secta de chupacabras que mes a mes exigían su ofrenda en euros.

Lo malo o perverso que tras su castigo fuera del paraíso naranja, posiblemente vuelva a vender su alma a otro credo nada benéfico.

Así es la vida del consumidor en este país , consume si..que ellos se encargan de consumir te …

Sin mascarillas. Día 15. Encontrar una Donna del Renacimiento.

Poco puede esperarse de sorpresa desayunando, como siempre, en la cafetería habitual, un viernes cualquiera, cuando uno presta más su ánimo a que velozmente pasen las horas de trabajo y llegue el deseado fin de semana.

Pero cada día trae un nuevo afán y también alguna sorpresa y así, encontrarse con una Donna que pareciera salir de un cuadro de Boticelli y además cuya melodiosa voz hable con serena cordura, no deja de ser una inesperada y gratificante alegría.

Más si cabe en un típico día otoñal en el que tantas cosas parecen amenazar nuestro futuro. Una sonrisa del cuatroccento en el extraño 2020.

Sin mascarilla. Día 14. Fiesta de Las Mercedes o Getxo no existe.

Te acercas a Algorta y la gente ni sabe porque el comercio cierra hoy. Fiesta en Getxo, cada año rotando desde San Isidro a San Martín y con la misma incidencia fuera del barrio de origen de la fiesta. Nula. Y es que nadie dice ser de Getxo. Unos se dirán de Algorta, Romo o Las Arenas- nada de Areeta, no me j..- pero cuántos se dirán de Getxo.

Getxo no pasa de ser una situación administrativa y ninguna de las corporaciones ha tomado la iniciativa de crear una ilusión y proyecto común para todos.

Ya sea a través del deporte o la cultura o las iniciativas que vayan más allá de lo inmediato, pudieran generarse lazos entre sus barrios. No ha sido así y así nos va.

El único Getxo fuerte es el que toma conciencia de su unidad dentro de la pluralidad pero vivimos en un régimen de monopolio en lo político, cultural y social y si .. otro Getxo es posible.

Sin mascarilla. Día 8. Luis Tosar.

Me miro al espejo y es la imagen del actor la que aflora a mi pensamiento y no por nuestro parecido físico, escaso, sino por la intensidad de color en mis cejas tras aplicarme el tinte para ello. Cejas que son seña de identidad del magnífico actor.

Me molesta las canas en las cejas y esa endemoniada manía de la edad, en hacer crecer el pelo en las orejas y carinas nasales, al mismo tiempo que retrocede inexorable en donde debiera.

Es difícil aceptar envejecer, que los años juveniles quedaron vividos y bien vividos y que la fecha de caducidad esta más próxima a cumplirse.

Es por eso que uno recurre desde teñirse canas, algo inicuo, a vestir como un skate que tampoco es muy dañino o intentar ligar a esos yogurines o pibones, según sexo y gusto.

Hemos olvidado como envejecer con solera y gusto elegante pues parece que lo único que resulta valorable es lo juvenil y ya la experiencia resulta más un lastre que una deseada virtud.

Resulta más ejemplar socialmente los espléndidos 60 de Sharon Stone que los 80 y muchos del maestro Clint Eastwood y así nos va, como cantaba aquel «..enamorado de la moda juvenil,de los precios y rebajas que yo vi..».

Sin mascarilla. Día 6. Las razones de Ana.

Lo confieso, he vivido prendado a los vaivenes de la joven Ana con el notable torero.

Y es que uno disfruta con estas deliciosas historias del Cuore. Porque se declara romántico y como en una ocasión hace poco tiempo me dijo una señorita, estas enamorado del amor.

Más próximo a los posibles motivos del torero, intento discurrir sobre las razones de Ana.

Joven, inteligente y de buena familia se ve inmersa en el penoso mundo de la prensa del infarto por su relación, viéndose expuesta a la crónica y crítica de quién no la conoce, entre ellos yo, más quisiera.

Unos dirán que por unas cosas u otras pero siempre idiotizado por estos temas, veo esos ojos claros y solo pienso » que viva el amor, aunque dure «.

Sin mascarilla. Día 5. La libertad de expresión..de tonterías.

En la mayor parte de las ocasiones utilizamos tal derecho para decir nada de hondas reflexiones, expresiones íntimas o ingeniosas ideas..pues no, normalmente es para obsequiar a un mundo ya saturado de ellas, con más bobadas.

Y sobre todo lo hacemos en las redes sociales. Al hilo de ello me han pasado dentro de uno de esos grupos en Facebook, la inocente pregunta sobre que médico elegir en un Centro de salud, profesional y persona escribía la dama.

Creo que todos los médicos que conozco son personas, ningún robot o animal diferente, vaya por un lado; pero lo que me ha resultado poco admisible comentar positiva o negativamente a uno u otro médico pues aunque sin llegar a la calumnia, todos podemos opinar, al hacerlo también tenemos una responsabilidad.

Una opinión negativa sobre un profesional incide también en poner en tela de juicio la relación de este con el resto de los pacientes que atiende, haciendo imposible la relación de confianza necesaria.

Opinar es bueno, hacerlo sin una información lo más completa posible, es temerario.

Sin mascarilla. Día 4. Las tortugas arrancan en Getxo.

Las medidas en Getxo y Bilbo de limitar la velocidad en todo el municipio a 30 km/h han producido una honda preocupación en colectivos como los y las Runners que en muchos casos en sus sprint parecen rozar tal limite.

De igual modo el sensible colectivo de niños del parque ha mostrado su preocupación a la Alcaldesa, pero no la han encontrado y en el Ayuntamiento les han explicado que si existe pero es como el ratoncito Pérez y no se deja ver, porque al lanzarse en cuesta creen que pueden superar tal estimable recorte de velocidad.

Por último y con gran satisfacción para el Ayuntamiento, nuestro venerable y autóctono sapo corredor ha afirmado en declaraciones en un lugar alejado de la macro cervecera invasora de su habitat, que está de acuerdo, pues una mayor velocidad resulta fatigosa.

Disparidad de criterios ante una medida que ha puesto a las tortugas de Getxo, haberlas hailas- recuérdese los dos años para cambiar las barandillas que cayeron en el acceso al edificio consistorial- a arrancar, lentamente, motores.

Sin mascarilla. Día 2. Ascenso y descenso blanco.

» ..esto tampoco durará..» así dice el cuento moralista para que no nos confunda ni los buenos, ni los malos momentos. Ambos son efímeros.

Así lo entendía cuando a las 8 de la tarde salía del Centro de Salud, cuando sonaban esos aplausos. Mis compañeros se sentían incómodos con esa muestra de respeto y consideración sobre su trabajo.

Confieso que no sentía nada de eso, por el contrario, mi supra ego se sentía como en un spa. Benditas aguas y benditas manos las de Itxaso, amor eterno por su trabajo.

Perro viejo, sabía cómo pasado el tiempo cambiarían las tornas y bien que ha sido así.

Me canso de oír reproches sobre el trabajo en Atención Primaria, incluso por compañeros, a cualquiera se le llama así, hospitalarios.

No atendemos, no recibimos, no tratamos ..resulta muy pesado responder a unos y otros lo que cada día ocupa nuestras 8 horas de trabajo presencial , telefónico o domiciliario.

Esto tampoco durará y las turbias aguas del COVID perderán fuerza y amenaza. Será entonces cuando haya que trabajar aún más para recuperar lo que ha sido la Atención Primaria y que a base de cargas administrativas, programas desarrollados por gente ajena a la misma, sobrecarga laboral, deficit de personal y un lastimosamente largo etcétera se ha convertido.. un día con Rambo rodeado de Charlies.

Entre tanto, escuchar a Juan Guerra y bailar una bachata con mi flaca.

Sin mascarilla. Día 1. Miradas.

Primer día de regreso tras las vacaciones y constato como Zuri manifiesta un comportamiento alocado, inquieto y por momentos desquiciado. Demencia canina o reflejo social o pulgas, cualquiera sabe.

Encuentro al ponerme al día una persecución al posiblemente inadecuado pero ciertamente normal uso y costumbre de los jóvenes con una vigilancia próxima a la paranoia sobre la hostelería.

Leo y no me creo, como entre las agresiones a la mujer se enmarcan las miradas inadecuadas.

Estas existen, lascivas y nada aceptables pero como juzgarlas o en ocasiones distinguir entre la observación objetiva de la belleza de un hombre o una mujer, la grata confirmación en forma y volumen, en movimiento o en quietud serena o la acción criticable y penada.

Miradas.. lascivia en la mirada gozosa ante mi mujer, mientras ella indiferente se desviste y viste.

Lascivia en las miradas encontradas en los rituales de acercamiento entre jóvenes o mayores.

Lascivia.. cuando la defensa, necesaria y compartida por los hombres de verdad, del respeto íntegro a la mujer está capitalizada por quien en su ejemplo personal pudiera ser el arquetipo de mujer cuya posición se nutre y subordina a su pareja, es cuando resulta necesario quitarse la mascarilla y decir BASTA.