Surfeando el virus.

Al hilo de la noticia en Donosti de la detención de la joven que practicaba el aislamiento por su positivo surfeando, cabe entrar en la polémica sobre si sufrimos una real pandemia o un virus chino de todo a cien.

La verdad absoluta solo existe para quién nos dejó tras semanas en una UCI y así para quién no ha padecido enfermedad tras la infección, la observación puede ser distinta.

En la perversa lotería de quién se ve desgraciadamente castigado por un proceso grave de la enfermedad solo puede observarse a quien se salta los protocolos como un irresponsable social.

Será así, pero cabe preguntarse si estos no implican una responsabilidad individual que es siempre disculpada por el pensamiento global que premia con disculpas a quienes no hacen gala de civismo en filas, trámites , aulas o en la propia administración pública .

Cualquier imbécil encontrará para su vandalismo, agresión sexual (si pertenece a otra cultura), hurto u ocupación de propiedad ( siempre que está no pertenezca a un político) una sentimental justificación del insufrible buenismo que hurta al individuo de sus derechos al disculpar el incumplimiento de los deberes.

Surfeemos esta historia con la correcta mascarilla no tanto por el virus y si mucho para mitigar el hedor desagradable de la farsa social.