Termina el verano y nos vemos de nuevo encontrándonos con aquello que dejamos. La actitud con la que empezamos siempre es de formarnos, mejorar, cambiar aquello que no nos agrada.
Esta positiva actitud va diluyéndose a lo largo de los meses para retomar un nuevo ciclo salvo que en verdad sintamos que debe ser así y con sinceridad deseemos que esos cambios se produzcan, considerando que también traerán incomodidad, compromiso y esfuerzo.
Personalmente, ha llegado el momento de que las citas pendientes sean afrontadas con sinceridad.
La primera con mi propia profesión. Elegir en salvar el culo cada dia, usando mis propios recursos para sobrevivir a una situación que se desborda o colaborar para que el inminente desastre que se avecina en la organización no arrastre en su caos lo de bueno que posee.
La segunda con mi vocación pública. Optar por obviar lo que es evidente o intentar cambiar un modelo de pueblo dirigido desde la mediocridad y el interés propio, bajo la ilusoria de una regidora que apenas es un holograma.
La tercera con aquellos que son los míos. Mantener una agenda personal en la que lo familiar queda relegado por una interminable serie de actos, ocio, cultura..o centrarme en aquellos que de forma incondicional siempre están conmigo y quiénes son mi real verdad.
Citas de Septiembre.
