La vida.. siempre la vida.

Es un hecho singular el observar que a poco tenga oportunidad, la vida se manifiesta triunfante desde motas de hierba creciendo entre las grietas de los adoquines de cualquier acera hasta la exuberancia plena de cualquier Amazonía.

En días donde creo en Dios, ello reafirma un mensaje de un proyecto del que participamos sin conocer su ruta. En otros, días negros en los que no encuentro más sentido que un azar caprichoso, aún me maravillo de que este azar fuera origen del ordenado caos que se extiende desde lo más sencillo y elemental de un conjunto nuclear y proteico de un virus a la coordinada carrera en caza de una leona.

La vida e inmersa en ella el ser humano. Uno más pero en una posición única pues dentro de la misma,es quién puede crear vida, mantenerla o elegir destruirla por afán de poseer materia inerte, por extrema comodidad o en no pocas veces por el insano placer que emana de arrasar. Destruir por hacer manifiesto el poder arbitrario sobre lo vivo.

Practicamos, en la mayoría de nuestra sociedad, la actitud de no cuestionar por comodidad ese mundo de plásticos, aire acondicionado o detergentes en tanto nos sirvan en un confort envenenado pues pide a cambio un precio que paga a interés de usura la Naturaleza y no nos engañemos, con ella, también nosotros mismos.

Nuestro reto es siendo uno más, saber que en nuestra actitud y acción está preservar esa rareza maravillosa de la vida y con ello un futuro.