» ..esto tampoco durará..» así dice el cuento moralista para que no nos confunda ni los buenos, ni los malos momentos. Ambos son efímeros.
Así lo entendía cuando a las 8 de la tarde salía del Centro de Salud, cuando sonaban esos aplausos. Mis compañeros se sentían incómodos con esa muestra de respeto y consideración sobre su trabajo.
Confieso que no sentía nada de eso, por el contrario, mi supra ego se sentía como en un spa. Benditas aguas y benditas manos las de Itxaso, amor eterno por su trabajo.
Perro viejo, sabía cómo pasado el tiempo cambiarían las tornas y bien que ha sido así.
Me canso de oír reproches sobre el trabajo en Atención Primaria, incluso por compañeros, a cualquiera se le llama así, hospitalarios.
No atendemos, no recibimos, no tratamos ..resulta muy pesado responder a unos y otros lo que cada día ocupa nuestras 8 horas de trabajo presencial , telefónico o domiciliario.
Esto tampoco durará y las turbias aguas del COVID perderán fuerza y amenaza. Será entonces cuando haya que trabajar aún más para recuperar lo que ha sido la Atención Primaria y que a base de cargas administrativas, programas desarrollados por gente ajena a la misma, sobrecarga laboral, deficit de personal y un lastimosamente largo etcétera se ha convertido.. un día con Rambo rodeado de Charlies.
Entre tanto, escuchar a Juan Guerra y bailar una bachata con mi flaca.
