Lo confieso, he vivido prendado a los vaivenes de la joven Ana con el notable torero.
Y es que uno disfruta con estas deliciosas historias del Cuore. Porque se declara romántico y como en una ocasión hace poco tiempo me dijo una señorita, estas enamorado del amor.
Más próximo a los posibles motivos del torero, intento discurrir sobre las razones de Ana.
Joven, inteligente y de buena familia se ve inmersa en el penoso mundo de la prensa del infarto por su relación, viéndose expuesta a la crónica y crítica de quién no la conoce, entre ellos yo, más quisiera.
Unos dirán que por unas cosas u otras pero siempre idiotizado por estos temas, veo esos ojos claros y solo pienso » que viva el amor, aunque dure «.
